El lado salvaje de Mercedes-AMG G 63

Tras llegar al aeropuerto de Cairns, en la península del Cabo York de Queensland, tenemos por delante la Gran Barrera de Coral, una ruta panorámica de 140 kilómetros entre Cairns y cabo Tribulation.

Es uno de los recorridos costeros más pintorescos de Australia e incluye varias carreteras
secundarias, ideales para el G 63.

amg g 63 aventura australia

Un paseo emocionante por la frontera tropical de Australia

Conforme avanzamos por el Parque Nacional Macalister Range, el camino se vuelve más accidentado, lo que no supone ningún problema para nuestro AMG G 63 con su motor V8, sistema de escape AMG Performance y tren de rodaje AMG RIDE CONTROL para una vivencia de conducción altamente sugestiva.

 

Así llegamos a las idílicas playas que cuentan con tanta belleza natural como con peligrosos cocodrilos y mortales medusas. Los múltiples accesos a las playas se convierten en una gran oportunidad para probar las capacidades del G 63, que hacen que el trayecto sea tan fluido que parece estemos circulando por carretera.

amg g 63 aventura australia

Y para finalizar la aventura, el G 63 en modo todoterreno

El cielo del amanecer brilla mientras el G 63 rezuma vida, como si supiera que nos dirigimos al tramo final de nuestro viaje a través del río Daintree, famoso por sus grandes cocodrilos. Nos espera cabo Tribulation, solo accesible desde el sur en ferri. Una estrecha carretera rodeada de la selva tropical más antigua del mundo nos conduce hasta el mirador del monte Alexandra, desde allí contemplamos unas maravillosas vistas de la selva tropical hacia el Mar de Coral.

 

Los senderos señalizados para pasear nos animan a estirar las piernas en el camino hacia el cabo Tribulation, donde termina oficialmente la Gran Barrera de Coral. Desde aquí, la carretera se transforma en la infame Bloomfield Track, una desafiante ruta con tracción en las cuatro ruedas que conecta cabo Tribulation con el histórico Cooktown. Ponemos nuestro G 63 en modo todoterreno.

Circulamos por el primer cruce del arroyo tan cómodamente que apenas sentimos los golpes del lecho rocoso del arroyo mientras el agua salpica el capó, luego ascendemos la primera de dos colinas empinadas que pone al límite a la mayoría de los vehículos, pero no al G 63. Antes de lo que nos gustaría, es hora de despedirnos de esta  naturaleza salvaje. La luz del día se desvanece rápidamente a medida que llegamos a Cairns. Mientras brindamos por nuestra increíble aventura, una bandada de loros arcoíris pasa junto a nosotros. Incluso en la ciudad, la naturaleza siempre está cerca.